Cómo acostumbrarse a las lentes progresivas
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Ver el vídeo¿Has notado que ver de cerca se ha vuelto más exigente que antes?
Suele ser en ese momento cuando las lentes progresivas empiezan a tener sentido.
Con las lentes progresivas puedes ver con claridad a todas las distancias. Una vez que las pruebas, es difícil volver atrás. Leer, conducir, trabajar o moverte: todo fluye sin necesidad de cambiar de gafas.
Como cualquier solución avanzada, las lentes progresivas requieren un breve periodo de adaptación. Tus ojos y tu cerebro simplemente tienen que aprender a trabajar de una forma ligeramente diferente. Dale unos días y todo se volverá natural.
Si has oído hablar de mareo, inestabilidad o visión borrosa con las lentes progresivas, es importante ponerlo en contexto. Estas sensaciones pueden aparecer al principio, sobre todo la primera vez, pero son completamente normales y, sobre todo, temporales.
En esta guía te explicamos cómo funcionan las lentes progresivas, cómo adaptarte rápidamente y cómo sacarles el máximo partido a una tecnología pensada para facilitar tu día a día.
Verás que aprender a usarlas es mucho más sencillo de lo que parece.
Cómo están diseñadas las lentes progresivas
Empecemos por lo básico.
Una lente progresiva estándar se divide en tres zonas:
• la parte superior es para la visión de lejos
• la zona central corresponde a la visión intermedia
• la parte inferior permite enfocar de cerca y corresponde a la zona de lectura
La transición entre estas zonas es fluida e invisible. A diferencia de las antiguas lentes bifocales, no hay ninguna línea visible.
Para pasar de la visión de lejos a la de cerca, la superficie de la lente cambia de forma progresiva. Esto genera zonas de distorsión en los laterales, especialmente a lo largo del canal progresivo.
Por eso, durante los primeros días, puedes notar el llamado “efecto de balanceo”: una ligera sensación de inestabilidad, mareo o dificultad para calcular las distancias.
Es completamente normal y forma parte del proceso de adaptación. Desaparece rápidamente.
La clave es aprender a mirar a través de las zonas funcionales de la lente, es decir, las zonas centrales, y darte unos días.
También es importante saber que las lentes progresivas de nueva generación han reducido considerablemente estas zonas de distorsión. Con los avances tecnológicos, este efecto es hoy mucho menos perceptible.
Un punto importante: evita volver a tus gafas antiguas o alternar entre varias gafas durante los primeros días. Una vez empieces con las progresivas, intenta usarlas de forma continua.
Es la manera más eficaz de acortar el periodo de adaptación y reducir posibles molestias.
Consejo adicional: si es tu primera vez con lentes progresivas, evita monturas estrechas o poco altas. Un campo de visión más amplio facilita la adaptación.
La regla de oro: apunta con la nariz
Para evitar mirar a través de las zonas laterales de distorsión y reducir el “efecto de balanceo”, hay una regla muy sencilla: dirige siempre la nariz hacia aquello que estás mirando.
En lugar de mover solo los ojos, como harías con lentes monofocales, mueve también la cabeza. Así mantendrás la mirada alineada con la parte central de la lente, donde la visión es clara y estable.
Con las lentes progresivas, el movimiento de la cabeza es tan importante como el de los ojos.
Asegúrate también de que las gafas están bien colocadas. La montura debe apoyarse correctamente en la nariz para que las pupilas queden alineadas con las zonas adecuadas de la lente.
Cómo ver bien de lejos
Utiliza la parte superior de la lente. Mira al frente y dirige la nariz hacia el objeto que quieres enfocar.
Mantén una postura relajada, con cabeza y cuello alineados. Tómate un momento para enfocar: en poco tiempo será automático.
Al ver la televisión, la postura es clave. Si estás tumbado en una posición incómoda, la visión puede empeorar. Intenta mantener la cabeza y la espalda alineadas frente a la pantalla.
Si lo necesitas, ajusta ligeramente la posición de las gafas para encontrar una postura más cómoda.
Cómo ver bien de cerca
Acerca el objeto a unos 40 cm.
Mantén la cabeza recta, levanta ligeramente la barbilla y baja la mirada para ver a través de la parte inferior de la lente.
Si es necesario, mueve un poco el objeto hasta verlo con claridad.
Si lees en la cama, utiliza cojines para apoyar la espalda y mantener una buena alineación entre la cabeza y las lentes.
Con un poco de práctica, este movimiento se vuelve natural.
Cómo ver bien a distancia intermedia
Por ejemplo, al trabajar con el ordenador.
Mantén la espalda recta y coloca la pantalla a unos 50 cm, ligeramente por debajo del nivel de los ojos. El cuello permanece relajado y la mirada se sitúa de forma natural en la zona intermedia.
Es importante saber que, en las lentes progresivas estándar, esta zona es la más estrecha.
Para un uso prolongado frente a pantallas, las lentes de oficina (Office) pueden ser más adecuadas. Ofrecen un campo más amplio para la visión cercana e intermedia y reducen aún más las distorsiones.
Eso sí, no corrigen la visión de lejos, por lo que no son aptas para conducir.
Cómo bajar escaleras con lentes progresivas
Durante los primeros días, conviene prestar un poco más de atención al bajar escaleras.
El impulso natural es mirar hacia abajo, pero la parte inferior de la lente está diseñada para la visión cercana, no para calcular distancias.
Para evitar tropezar, inclina ligeramente la cabeza hacia abajo y mira los escalones a través de la parte central o superior de la lente. Así percibirás mejor la profundidad.
Ve despacio, utiliza la barandilla si lo necesitas y tómate tu tiempo. Pronto te resultará natural.
Cómo conducir con lentes progresivas
Conducir con lentes progresivas suele ser muy sencillo.
Utiliza la parte superior de la lente para la carretera y la zona intermedia para el salpicadero. Los movimientos de la cabeza apenas cambian.
Hay dos aspectos a tener en cuenta:
Al mirar los retrovisores laterales, no muevas solo los ojos: gira también la cabeza para mantener la alineación con la zona central.
Al dar marcha atrás, es preferible usar el retrovisor interior. Inclina ligeramente la cabeza hacia atrás para mantener la mirada en la zona central. Esto reduce las distorsiones y facilita calcular las distancias.
Un pequeño gesto que marca la diferencia
Esto se aplica a cualquier gafa, pero especialmente a las progresivas: mantén las lentes limpias.
Las lentes limpias facilitan el enfoque y reducen la fatiga visual, sobre todo durante la adaptación.
La importancia de una actitud positiva
Por último, intenta abordar las lentes progresivas con una actitud positiva.
Puede parecer secundario, pero marca una gran diferencia. Tu visión está cambiando y cualquier cambio necesita tiempo.
Al principio, úsalas en un entorno familiar y cómodo. Te ayudará a adaptarte sin estrés.
Es normal notar un ligero mareo o algo de visión borrosa al principio. No te preocupes.
Confía en el proceso: las molestias iniciales desaparecen rápidamente y dejan paso a una mayor libertad visual.
Cuánto tiempo se tarda en adaptarse a las lentes progresivas
Si te lo estás preguntando, la respuesta es simple: depende.
Algunas personas se adaptan en pocos días, mientras que otras necesitan dos o tres semanas.
En cualquier caso, es completamente normal.
Como sabemos que la adaptación requiere tiempo, en Mia Burton hemos ampliado el plazo de devolución de las gafas con lentes progresivas a 60 días desde la entrega.
Así tienes todo el tiempo necesario para probarlas, adaptarte a tu ritmo y contactar con nuestro servicio de atención al cliente si lo necesitas. Estamos a tu disposición antes, durante y después de la compra.
Otras preguntas frecuentes
¿Es difícil acostumbrarse a las lentes progresivas?
La mayoría de las personas se adapta sin problemas. Los primeros días pueden resultar algo extraños, pero forman parte del proceso.
¿Cuáles son los mejores consejos para adaptarse a las lentes progresivas?
Úsalas de forma continua, mueve la cabeza en lugar de solo los ojos y mira a través de la parte central de las lentes, evitando las zonas laterales de distorsión. Mantén una postura cómoda y relajada, sin tensión. Pequeños hábitos marcan la diferencia.
¿Es normal tener mareo o dolor de cabeza con lentes progresivas?
Sí. Un leve mareo o dolor de cabeza puede aparecer al principio, pero suele desaparecer rápidamente.
¿Cómo saber si tus lentes progresivas son correctas?
Tras el periodo de adaptación (que puede durar hasta cuatro o cinco semanas), la visión debería ser clara a todas las distancias.
Si sigues notando visión borrosa, molestias o dificultad con la zona de lectura, puede ser útil comprobar tu distancia pupilar (PD) y las medidas de las lentes con un óptico o profesional de la visión, o valorar si es necesaria una actualización de la graduación.
Nuestros expertos en óptica en Mia Burton están disponibles para ayudarte durante todo el periodo de adaptación.
¿Se pueden ajustar las lentes progresivas?
Las lentes no pueden modificarse una vez fabricadas. Sin embargo, la forma en que se ajustan al rostro es clave. Un óptico puede ajustar la montura y revisar el ajuste para mejorar la alineación y la comodidad. Si el problema está en la graduación o en las medidas, puede ser necesario rehacer las lentes.
En Mia Burton, con nuestra Garantía de satisfacción, si las lentes no coinciden con tu graduación, se reembolsan completamente. Nuestros expertos también están disponibles durante todo el periodo de adaptación para ayudarte a entender si cualquier molestia se debe a hábitos o postura, o a un problema con las lentes.